lunes, 15 de febrero de 2016

Cuando la distancia se hace aún más grande...

Hay días en que la distancia se hace más grande y duele... esos días en que hay situaciones difíciles del otro lado y desde aquí lo único que se puede hacer es escuchar, escuchar y escuchar... esto es particularmente difícil para una persona como yo, que sentimos el deber de hacer siempre algo por los demás. Digamos que desde niña empecé a darme cuenta que tenía, lo que yo consideraba, un imán para que las personas me buscaran y me contaran sus problemas o me pidieran consejo, pero el asunto también era que sentía yo la necesidad de ayudarles a resolver. Reconozco que muchas veces no lo hice de la mejor manera, no era yo particularmente suave al momento de decir las cosas, eso es algo que sólo con el tiempo he aprendido, y aún me cuesta... claro, no en el ámbito terapéutico, o al menos eso espero. Con el tiempo descubrí lo que era mi pasión: la psicología como ciencia... aunque no haya sido mi primera opción al estudiar en la universidad, por otras razones, pero siempre la tuve en mi corazón y por eso en cuanto pude, finalmente me dediqué a estudiar, aprender, conocer y así poner en práctica de manera más profesional. Hace algunos años descubrí que mi nahual me señala como sanadora y coincidentemente mi numerología dice que soy salvadora, lo cual, como todo en la vida, tiene sus pros y sus contras, y encontrar el equilibrio es lo que algunas veces me desequilibra... contradicciones de la vida... o de mi persona. 
El caso es que estos últimos días todas estas ideas me han dado muchas vueltas por la cabeza y mi corazón está triste: mi papá está enfermo, su enfermedad nos tomó por sorpresa hace poco más de dos años al ser todo repentino, son esas cosas que una nunca se espera, particularmente cuando mi papá fue siempre una persona tan activa y tan dada a ayudar a los demás y estar allí siempre para todo y para todos. En el momento que empezó el calvario de visitas a médicos, unos decían una cosa, otros otra, y cambiamos de medicinas y doctores como cambiar de ropa cada día, creo que ha sido muy difícil aceptar que hay cosas que no se pueden detener y más aún cuando el deterioro empezó a ser evidente, coincidía entonces con que tomaba yo un curso sobre nuevas masculinidades y eso me ayudó a ver a mi papá desde otra perspectiva: como hombre construido socialmente en nuestra Guatemala, fue un proceso doloroso pero bastante gratificante que al final me permitió ser más objetiva sin influir en mi amor por él, pero entonces empecé a pensar en sus emociones y sentimientos ahora, al estar enfermo  y como esto le iba a permitir vivir su proceso desde su ser hombre. Durante todo este tiempo he estado yo más pendiente de esto que del avance de su enfermedad y el deterioro de su cuerpo, principalmente porque su mente esta intacta, lúcida, y sin embargo su cuerpo ya no le responde. 
Me duele no poder estar cerca y abrazarlo, pero más me duele no poder hablar con él porque me cuesta entenderle: ha perdido la facultad de hablar claramente y por teléfono la comunicación se complica... me duele no poder comunicarme fluidamente... me duele el no saber si él realmente entiende lo que yo le quiero decir, me duele su frustración de sentirse inútil, me duele mucho su dolor y es por eso que en estos momentos la distancia se hace aún más grande... espero que en estos momentos nuestros corazones puedan comunicarse de mejor manera de lo que lo hacen nuestros cuerpos y espero que la vida me de la oportunidad de poder revertir lo que ahora duele por la distancia....

viernes, 5 de febrero de 2016

Del amor de madre y el perdón...

Parece increíble que hace meses pasaba las noches enteras rumiando miles de ideas y pensamientos y me decía a mi misma: eso debo escribirlo... y ahora que finalmente decido escribirlo, el inconsciente me está jugando una mala pasada y se ha bloqueado completamente, o quizá no sea una mala pasada? quizá sea simplemente que hay cosas que una debe guardarse para sí misma... no lo sé... pero creo que hasta eso da para reflexionar. 
Me he vuelto a enfermar del resfriado o gripe, o ya no sé que será... dos veces en dos meses y me parece demasiado... pero bueno, mi cuerpo se está adaptando a los virus europeos, dice una amiga mía que tiene muchísimos años de vivir por estos lares... el caso es que el miércoles me sentía fatal... me sentía tan mal que extrañaba mucho a mi mamá... a ver, explico... tenía la nariz congestionada: no podía respirar, me sentía incómoda por eso, me dolía el cuerpo, quería dormir y dormir, pero además... necesitaba una sopita de pollo, o unas tostadas con jalea y los cuidados de mi mamá: cuando se lo dije a mi esposo me dice: pero yo te cuido igual.. y si.. es verdad, él me cuida muchísimo, me consiente, me prepara mi sopa de pollo, deja que me tiré en el sofá totalmente inerte y se encarga de todo: la casa, la niña, y lo que haya que hacer, pero yo... yo necesitaba a mi mamá... y en medio de estas necesidades surgieron un sinfín de reflexiones: la primera y más importante es que me ha llevado más de la mitad de mi vida poder llevar una relación sana con mi madre y eso es algo que agradezco: finalmente poder decir que tengo con mi mamá la relación que siempre añoré: después de innumerables discusiones, peleas, idas de casa o conatos de partida: la primera a los seis años de edad... si.. a los seis años... es hasta ahora, a mis cuarenta y tantos años que he llegado a reconciliarme con esa parte importante de mi ser mujer. Creo que las cosas que llegan en el momento en que deben llegar: ni antes ni después, y aunque durante muchos años deseaba que las cosas entre ella y yo fueran diferentes, debían ser de esa manera para que yo pudiera recorrer mi camino y la vida me llevara a este aprendizaje:  a perdonar y perdonarme, a comprender que todos somos imperfectos aunque amemos con todo nuestro ser, que nadie nos enseña a ejercer la maternidad o la paternidad y los únicos modelos que tenemos son,  precisamente nuestras madres y padres, aquellos con los cuales no coincidimos en muchos puntos, pero ante todo que el amor de madre, fuera de la influencia social que pueda tener, de la imposición de la maternidad en muchos casos, o de la idea romántica que nos fuerzan a creer, el amor de madre es real y cada una de las que elegimos o no, ser madres, porque tristemente muchas no lo han elegido, intentamos hacer lo mejor que podemos con los recursos que tenemos. De pronto pienso en la vida de mi mamá: dedicada totalmente a su familia... dejó de lado sus intereses y prioridades, aunque creo que ni siquiera ella sabía que tenía opción de tener intereses y prioridades, vivió muchos años una relación de desigualdad que la llevó a sentirse amargada y resentida con la vida y con todos, y sin embargo... en los momentos importantes, esos momentos de dolor y sufrimiento, de necesitarla... mi mamá ha estado allí, al menos para mí: en mis enfermedades, en mis operaciones, en los nacimientos de mis hijos, en mi separación y la pérdida de mis hijos mayores, muy a su manera... ella ha estado allí... y ahora sigue allí en la enfermedad de mi papá, cuidándolo y acompañándolo, algo que he de aceptar no es nada fácil.

Cuando era pequeña y me preguntaban qué cualidades tenía mi mamá no podía ver ninguna... siempre decía: mi mamá es una buena mujer... ajá, sí... pero qué cualidades tiene? ufff... estaba más concentrada en el enojo que tenía con ella porque no dejaba que hiciera lo que yo quisiera o que me vistiera como a mí me daba la gana, que en reconocer que podía tener virtudes... lo siento mami, fui una niña y una adolescente terrible... y soy una mujer difícil, pero te quiero y agradezco todo lo que has aportado a mi vida y que ahora puedo ver.. pido a la vida que te dé la fuerza necesaria para llevar esta etapa, que no es fácil, y que logres aprender de ella lo necesario para tener paz en tu vida y por favor.. sigue pidiendo por mí y por mis hijos, para que algún día ellos puedan tener este tipo de reflexiones... gracias mami... te amo...