martes, 26 de enero de 2016

La doble moral...

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de tener una agradable conversación con un gran querido amigo a través de Skype. Durante algunos años fuimos grandes amigos en la adolescencia, luego la vida quiso que nos separáramos por muchos años, y por una coincidencia del destino, nos reencontramos después de casi veinticinco años de no saber el uno de la otra, o la otra del uno, como quiera verse. Durante todo este tiempo siempre me pregunté qué habría sido de su vida; hay personas que siempre están presentes por alguna u otra razón, y él era una de ellas. Lo que hace diferente esta historia, diferente entre comillas que no tengo en mi ordenador, es que mi amigo es un defensor de los derechos humanos de la diversidad sexual y lo es, entre otras cosas, porque él forma parte de este grupo de personas. Haberle reencontrado en el momento preciso, ha sido una experiencia enriquecedora y constructiva para mi vida: con él he continuado mi aprendizaje sobre la diversidad y mi transformación de cuadrada a redonda, no sólo porque debido a su trabajo él ha leído e investigado mucho y es una fuente científica sobre muchos temas, pero además porque es una fuente personal y de experiencia valiosa como referente en casos de estigma y discriminación. Conversamos durante poco más de dos horas, a pesar de que ambos no teníamos mucho tiempo, y comentamos la situación política actual de nuestro país, así como el tema de la doble moral: esa que se encuentra instaurada tan profundamente en la cotidianidad, a propósito de un post de una conocida de ambos en una red social. Esa doble moral, tan mencionada en nuestros talleres durante el intento de implementar la  Educación Integral en Sexualidad en el sistema educativo nacional, esa doble moral que considero nos ha dañado tanto a nivel personal y social, esa doble moral que nos otorga el derecho de criticar, juzgar y hasta condenar a otras y otros, pero que no nos permite hacerlo hacia nosotros mismos, esa doble moral que hace que hablemos sobre lo que se debe hacer y cómo debe hacerse, pero que no coincide con nuestras conductas, en fin, esa dichosa doble moral que hace que, como en el caso de mi amigo, todas y todos aquellos que alguna vez le llamaron amigo, le invitaron a su casa, compartieron su mesa, bailaron en las fiestas con él, ahora no le acepten en una red social porque él representa una parte de lo que ellos consideran pecaminoso, incorrecto y prohibido, esa doble moral que no permite que puedan ver al ser humano, sino su orientación o preferencia sexual, 
Y como coincidencia encuentro un experimento que realizaron en una escuela para enseñar a los niños el tema de la diversidad: les dieron varios huevos pintados de diferentes colores: por fuera diferente color, al quebrarlos todos lucían iguales: clara y yema. Me pareció un maravilloso ejemplo: por fuera podemos ser diferentes tanto física como emocionalmente, pero al final todos somos seres humanos... ¿permitirá nuestra doble moral entender esto? para algunas y algunos el camino será más largo porque existen muchas barreras que derribar, para otros y otras, afortunadamente va siendo más fácil... ojalá al final, todas y todos lo consigamos... por el bien de nuestra descendencia....

viernes, 22 de enero de 2016

Luchar en contra del estigma y la discriminación...

Y me refiero a la lucha interna y personal en contra de esos estereotipos y prejuicios instalados de manera profunda en nuestro inconsciente...esos que son necesarios superar en primera instancia para poder enfrentar al resto de la humanidad... Siempre he creído que la peor batalla que debemos  librar es aquella en nuestro interior: en contra de nuestras propias ideas y sentimientos instalados desde edades tempranas, quizá sin pedirlo y sin quererlo.
Esto me ha venido a la mente debido a una reflexión personal, creo que a lo largo de mi vida y particularmente durante los últimos diez años he tenido la fortuna de conocer un mundo diferente: de estudiar, leer, viajar y compartir con muchas personas de diversas culturas y pensamientos, lo cual me ha ayudado a expandir mis ideas, a abrir mi mente hacia nuevas experiencias y formas de vida, a comprender que existen diversas maneras de existir y coexistir en este mundo y particularmente a que siempre existe: tu verdad, mi verdad y la verdad, por lo que esta transformación del cuadrado al redondo, como yo suelo materializar el cambio, ha venido a aportar una transformación maravillosa en mi vida. No obstante, debo confesar, me encuentro librando una lucha interna ante una situación personal que me reta cada día, cada hora, cada minuto... y lo paradójico es que está relacionada con  la profesión a la cual amo con pasión; la salud mental. Porque claro, una cosa es estudiar y conocer toda la teoría y otra muy diferente, que te toque vivir una situación que has estudiado y de la cual aprendiste sólo lo malo: síntomas, signos, patología y farmacología de los temidos trastornos mentales que se encuentran clasificados minuciosamente en el DSM: Manual de diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales.
Poco a poco y en consenso con mi compañero de vida, hemos decidido compartir nuestra experiencia, siempre con mucho recelo y temor, pero con la convicción de que es necesario en primer lugar, derribar las barreras personales que nos impiden exponer con franqueza nuestra experiencia, con la esperanza de lograr aportar algo en esta lucha en contra del estigma y la discriminación de las llamadas enfermedades mentales. No obstante sigue resultando difícil desnudarse ante los demás, porque eso implica hacerse vulnerable y uno de los temores más grandes del ser humano es ser lastimado... de allí que el título de esta entrada: la lucha en contra del estigma y la discriminación es muy personal... algunos han logrado avanzar más y otros menos, otros muchos no han avanzado nada... no obstante este escrito es el primer paso ante este reto tan grande que la vida nos ha planteado y que esperamos, como muchos otros, poder superar con paciencia y perseverancia, y ante todo con la esperanza de aportar otro grano de arena en la formación de un mundo más humano y equitativo... continuaré...

jueves, 14 de enero de 2016

Viva la constancia...

Resulta que cuanto más me propongo ser constante, más se me complica. He pasado durante seis meses con miles de ideas en la cabeza sobre lo que escribir: tantas experiencias interesantes... finalmente me decido: abro el blog, empiezo a escribir con la determinación de ser constante, escribir por lo menos una vez a la semana es lo que me permite mis actuales condiciones y no obstante, pasa el tiempo y no he podido por alguna razón sentarme a escribir nuevamente... confieso que estoy bastante enojada conmigo misma... me ha pasado últimamente que me cuesta ser constante y ya no quiero justificarme más... es necesario realizar un ejercicio personal al respecto y es lo que me propongo compartir, con el riesgo de caer en la justificación, espero poder ser bastante objetiva conmigo misma.
El último año ha sido bastante complicado en muchas áreas de mi vida, el haber tomado la decisión tan importante de migrar a un país desconocido ha desencadenado una serie de experiencias positivas, pero otras no tanto... me he enfrentado con el reto de lidiar con emociones en sus versiones extremas como la tristeza, la ira, el enojo, la desesperación, la frustración, la desesperanza... no intento dar lástima, simplemente abrir mi corazón sobre esta experiencia. Cuando se toman decisiones importantes en la vida, nunca es posible medir el impacto total que esta decisión tendrá... se pueden anticipar muchas cosas, pero no la totalidad,, particularmente cuando no dependen de una sino de una serie de factores y personas externas. Pero no se confundan por favor, no me arrepiento para nada, ni mucho menos... cada día vivido ha sido una oportunidad para crecer y madurar, para ser una mejor persona, o al menos intentarlo y tristemente debo confesar que cuanto más leo las noticias de mi país, mientras más leo los acontecimientos importantes, más confirmo que, a pesar de todo o gracias a todo, estoy en el camino correcto.
Cuando llegué mi prima me dijo que una tardaba al menos cinco años en terminar de aterrizar y quizá otros cinco para terminar de adaptarse... sé que esto es tan subjetivo como las personas lo somos, no obstante, al compartir nuestros sentimientos de migrantes con mis compañeros de trabajo o de la escuela, una  cosa es cierta: no importa que tan mal esté tu país, las condiciones deplorables en muchos aspectos, la falta de oportunidades, la corrupción, la pobreza, la inequidad y la desigualdad... un pedazo de nuestro corazón siempre está en la tierra que nos vio nacer, así que hoy pido por mi Guatemala y por su nueva etapa... mucha luz y esperanza para esa maravillosa tierra, porque una cosa es cierta: el orgullo que se siente cuando digo: yo soy GUATEMALTECA...

sábado, 2 de enero de 2016

A propósito de un nuevo año y la felicidad....

Un nuevo año inicia y con él nuevos propósitos... éste es uno de ellos. La experiencia de la migración ha acentuado, entre otras cosas, mi pasión por escribir, es algo que venía rumiando desde hace algunos meses y hoy finalmente he decidido concretar. Creo que es una necesidad profunda de comunicar lo que pasa por esta cabeza mía que nunca está tranquila... no tengo un tema concreto, son muchas ideas y muchos temas, así que espero poner orden al ir escribiendo. Debo realizar una confesión: no soy experta en esto de la tecnología, por lo que espero que las expectativas en ese sentido no sean muy altas, en fin, hoy me apetece escribir sobre una experiencia el último día de mi clase del curso de integración: la profesora nos dio un artículo titulado ¿Qué te hace feliz? el objetivo era leer y practicar el idioma... al finalizar ella preguntó a todas mis compañeras y compañeros: ¿Qué te hace feliz? :Was macht Sie richtig glücklich?. El escenario es el siguiente: somos alrededor de veinte estudiantes provenientes de veinte países diferentes tan variados como Túnez, Rusia, Somalía, Portugal, Italia, Siria, Turquía, Polonia, Pakistán, España y  Guatemala, entre otros, de edades comprendidas entre los 20 hasta los 60 años, nos une únicamente la necesidad y el deseo de aprender el idioma del país que nos ha acogido para poder integrarnos a esta cultura y el hecho de que todos, sin excepción, hemos migrado por necesidad y no por gusto. La cuestión es que las respuestas fueron tan variadas como: mi familia, mis amigos, la comida, la bebida, el amor, una casa, un coche/carro, viajar, tener salud etc. Mientras yo pensaba para mis adentros: a ver... vamos despacio... ¿qué es la felicidad? ¿qué me hace feliz? ¿qué necesito para ser feliz? Vamos... que esa pregunta es bastante profunda para responderla así no más... si, y los que me conocen bien, me imaginarán haciendo gestos mientras analizo lo anterior y estarán pensando: claro, esta que no puede ser simple y ya... pues no, no puedo... es increíble lo que esta pregunta hizo cuestionarme... ensimismándome a tal punto que la profesora preguntaba y yo no escuchaba: Maria... Maria... was machts Du richtig glücklich? Inner Frieden respondí: Paz interior, tener paz interior... silencio, sentí algunas miradas de incredulidad... la profesora me sonrió y comprendió perfectamente lo que quería decir, quizá más que yo en ese momento. El problema ahora es que llevo dos semanas pensando ¿qué es la paz interior, cuándo la siento y cómo lo logro? pero ese es otro tema... ahora  pregunto, a ti que me lees was machts Du richtig glücklich?