Como siempre he desaparecido durante un largo tiempo... muchas ideas, muchas emociones, muchas palabras y poco tiempo y pocas ganas de escribir... parece increíble cómo el tiempo desaparece fugazmente cada día ante la cotidianidad de la existencia, como los segundos, los minutos y las horas se consumen ante los deberes y quehaceres diarios... en relación con eso y muchas cosas más he estado pensando en los últimos días, particularmente ante la triste noticia de la muerte de mi tío Pepe. Cuando alguien cercano y querido muere, me planteo muchas interrogantes en relación a la existencia y a mi existencia... desde niña pensaba en cómo sería esa transición a otro estado, claro, en esa época desde una visión más bien religiosa: me preocupaba estar preparada para ese momento para poder vivir eternamente en el cielo, tenía pavor al infierno y a lo que pudiera pasar una allí. Ahora las reflexiones se encuentran más bien hacia otro sentido: no cabe duda que los años y las experiencias vividas me han permitido madurar, no obstante muchas veces he pensado que existen casos en los cuales la ignorancia es una bendición: cuanto más se conoce, se lee, se aprende, se despierta ese gusanito del saber que incita a cuestionar aspectos básicos de la existencia del ser humano.
Me ha emocionado ver, escuchar y leer lo que varias personas han escrito sobre mi tío en las redes y en los medios de comunicación: pienso en lo satisfactorio que es ser recordado con afecto, pienso también en cuántas veces se posponen encuentros por la falta de tiempo y por el corre corre diario en una ciudad saturada por el tráfico y los compromisos laborales y sociales, pienso en todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida y en cuántas de ellas me recordarán y porqué me recordarán, pienso en cuántas palabras se han quedado guardadas porque pensamos que no es importante, o que no es el momento o quizá mejor lo haremos otro día, pienso en cuántas llamadas no hemos realizado en el momento en que lo pensamos porque tenemos algo más que hacer o llevamos prisa, pienso en las amistades y relaciones familiares que han terminado o distanciado por causa de malos entendidos que nunca llegaron a aclararse, en fin, pienso en el dolor de la pérdida y cómo ese dolor se siente de diferente manera en la distancia: en ocasiones más intenso.
También pienso en Silva, mi compañera de curso de Alemán: una señora de 62 años, refugiada que viene de Siria... Silva es Ingeniera de profesión, trabajó por 35 años en una empresa encargada de control de calidad, trabajó toda su vida por construir un futuro en su tierra: una casa, muebles, estudio para sus cuatro hijos: todos profesionales, una vejez tranquila... todo perdido por una guerra sin sentido, como todas, pienso en su vida y en su muerte estando viva... pienso en la tristeza en su rostro, en las lágrimas que asoman invariablemente cada vez que hablamos, en el dolor de verse en una tierra extraña, en una cultura diferente e intentando aprender un nuevo idioma, por demás difícil, a su edad, pienso en su dolor que lo he hecho mío, pienso en lo complicado de la vida y a la vez en las oportunidades que nos brinda... recuerdo nuevamente a mi tío, en muchas conversaciones diciéndome: Mija, usted que tiene la oportunidad váyase de este país... aquí las personas no somos valoradas, el conocimiento no vale nada... váyase en cuanto pueda... e intento imaginarlo viéndome con una sonrisa y diciéndome: Mija... lo logró... siga adelante y échele ganas porque usted es una mujer fuerte... Si tío... aquí estoy, echándole ganas... hay me da un empujoncito desde donde quiera que esté... si?
La mariposa migrante
miércoles, 16 de marzo de 2016
lunes, 15 de febrero de 2016
Cuando la distancia se hace aún más grande...
Hay días en que la distancia se hace más grande y duele... esos días en que hay situaciones difíciles del otro lado y desde aquí lo único que se puede hacer es escuchar, escuchar y escuchar... esto es particularmente difícil para una persona como yo, que sentimos el deber de hacer siempre algo por los demás. Digamos que desde niña empecé a darme cuenta que tenía, lo que yo consideraba, un imán para que las personas me buscaran y me contaran sus problemas o me pidieran consejo, pero el asunto también era que sentía yo la necesidad de ayudarles a resolver. Reconozco que muchas veces no lo hice de la mejor manera, no era yo particularmente suave al momento de decir las cosas, eso es algo que sólo con el tiempo he aprendido, y aún me cuesta... claro, no en el ámbito terapéutico, o al menos eso espero. Con el tiempo descubrí lo que era mi pasión: la psicología como ciencia... aunque no haya sido mi primera opción al estudiar en la universidad, por otras razones, pero siempre la tuve en mi corazón y por eso en cuanto pude, finalmente me dediqué a estudiar, aprender, conocer y así poner en práctica de manera más profesional. Hace algunos años descubrí que mi nahual me señala como sanadora y coincidentemente mi numerología dice que soy salvadora, lo cual, como todo en la vida, tiene sus pros y sus contras, y encontrar el equilibrio es lo que algunas veces me desequilibra... contradicciones de la vida... o de mi persona.
El caso es que estos últimos días todas estas ideas me han dado muchas vueltas por la cabeza y mi corazón está triste: mi papá está enfermo, su enfermedad nos tomó por sorpresa hace poco más de dos años al ser todo repentino, son esas cosas que una nunca se espera, particularmente cuando mi papá fue siempre una persona tan activa y tan dada a ayudar a los demás y estar allí siempre para todo y para todos. En el momento que empezó el calvario de visitas a médicos, unos decían una cosa, otros otra, y cambiamos de medicinas y doctores como cambiar de ropa cada día, creo que ha sido muy difícil aceptar que hay cosas que no se pueden detener y más aún cuando el deterioro empezó a ser evidente, coincidía entonces con que tomaba yo un curso sobre nuevas masculinidades y eso me ayudó a ver a mi papá desde otra perspectiva: como hombre construido socialmente en nuestra Guatemala, fue un proceso doloroso pero bastante gratificante que al final me permitió ser más objetiva sin influir en mi amor por él, pero entonces empecé a pensar en sus emociones y sentimientos ahora, al estar enfermo y como esto le iba a permitir vivir su proceso desde su ser hombre. Durante todo este tiempo he estado yo más pendiente de esto que del avance de su enfermedad y el deterioro de su cuerpo, principalmente porque su mente esta intacta, lúcida, y sin embargo su cuerpo ya no le responde.
Me duele no poder estar cerca y abrazarlo, pero más me duele no poder hablar con él porque me cuesta entenderle: ha perdido la facultad de hablar claramente y por teléfono la comunicación se complica... me duele no poder comunicarme fluidamente... me duele el no saber si él realmente entiende lo que yo le quiero decir, me duele su frustración de sentirse inútil, me duele mucho su dolor y es por eso que en estos momentos la distancia se hace aún más grande... espero que en estos momentos nuestros corazones puedan comunicarse de mejor manera de lo que lo hacen nuestros cuerpos y espero que la vida me de la oportunidad de poder revertir lo que ahora duele por la distancia....
viernes, 5 de febrero de 2016
Del amor de madre y el perdón...
Parece increíble que hace meses pasaba las noches enteras rumiando miles de ideas y pensamientos y me decía a mi misma: eso debo escribirlo... y ahora que finalmente decido escribirlo, el inconsciente me está jugando una mala pasada y se ha bloqueado completamente, o quizá no sea una mala pasada? quizá sea simplemente que hay cosas que una debe guardarse para sí misma... no lo sé... pero creo que hasta eso da para reflexionar.
Me he vuelto a enfermar del resfriado o gripe, o ya no sé que será... dos veces en dos meses y me parece demasiado... pero bueno, mi cuerpo se está adaptando a los virus europeos, dice una amiga mía que tiene muchísimos años de vivir por estos lares... el caso es que el miércoles me sentía fatal... me sentía tan mal que extrañaba mucho a mi mamá... a ver, explico... tenía la nariz congestionada: no podía respirar, me sentía incómoda por eso, me dolía el cuerpo, quería dormir y dormir, pero además... necesitaba una sopita de pollo, o unas tostadas con jalea y los cuidados de mi mamá: cuando se lo dije a mi esposo me dice: pero yo te cuido igual.. y si.. es verdad, él me cuida muchísimo, me consiente, me prepara mi sopa de pollo, deja que me tiré en el sofá totalmente inerte y se encarga de todo: la casa, la niña, y lo que haya que hacer, pero yo... yo necesitaba a mi mamá... y en medio de estas necesidades surgieron un sinfín de reflexiones: la primera y más importante es que me ha llevado más de la mitad de mi vida poder llevar una relación sana con mi madre y eso es algo que agradezco: finalmente poder decir que tengo con mi mamá la relación que siempre añoré: después de innumerables discusiones, peleas, idas de casa o conatos de partida: la primera a los seis años de edad... si.. a los seis años... es hasta ahora, a mis cuarenta y tantos años que he llegado a reconciliarme con esa parte importante de mi ser mujer. Creo que las cosas que llegan en el momento en que deben llegar: ni antes ni después, y aunque durante muchos años deseaba que las cosas entre ella y yo fueran diferentes, debían ser de esa manera para que yo pudiera recorrer mi camino y la vida me llevara a este aprendizaje: a perdonar y perdonarme, a comprender que todos somos imperfectos aunque amemos con todo nuestro ser, que nadie nos enseña a ejercer la maternidad o la paternidad y los únicos modelos que tenemos son, precisamente nuestras madres y padres, aquellos con los cuales no coincidimos en muchos puntos, pero ante todo que el amor de madre, fuera de la influencia social que pueda tener, de la imposición de la maternidad en muchos casos, o de la idea romántica que nos fuerzan a creer, el amor de madre es real y cada una de las que elegimos o no, ser madres, porque tristemente muchas no lo han elegido, intentamos hacer lo mejor que podemos con los recursos que tenemos. De pronto pienso en la vida de mi mamá: dedicada totalmente a su familia... dejó de lado sus intereses y prioridades, aunque creo que ni siquiera ella sabía que tenía opción de tener intereses y prioridades, vivió muchos años una relación de desigualdad que la llevó a sentirse amargada y resentida con la vida y con todos, y sin embargo... en los momentos importantes, esos momentos de dolor y sufrimiento, de necesitarla... mi mamá ha estado allí, al menos para mí: en mis enfermedades, en mis operaciones, en los nacimientos de mis hijos, en mi separación y la pérdida de mis hijos mayores, muy a su manera... ella ha estado allí... y ahora sigue allí en la enfermedad de mi papá, cuidándolo y acompañándolo, algo que he de aceptar no es nada fácil.
Cuando era pequeña y me preguntaban qué cualidades tenía mi mamá no podía ver ninguna... siempre decía: mi mamá es una buena mujer... ajá, sí... pero qué cualidades tiene? ufff... estaba más concentrada en el enojo que tenía con ella porque no dejaba que hiciera lo que yo quisiera o que me vistiera como a mí me daba la gana, que en reconocer que podía tener virtudes... lo siento mami, fui una niña y una adolescente terrible... y soy una mujer difícil, pero te quiero y agradezco todo lo que has aportado a mi vida y que ahora puedo ver.. pido a la vida que te dé la fuerza necesaria para llevar esta etapa, que no es fácil, y que logres aprender de ella lo necesario para tener paz en tu vida y por favor.. sigue pidiendo por mí y por mis hijos, para que algún día ellos puedan tener este tipo de reflexiones... gracias mami... te amo...
martes, 26 de enero de 2016
La doble moral...
Hace un par de semanas tuve la oportunidad de tener una agradable conversación con un gran querido amigo a través de Skype. Durante algunos años fuimos grandes amigos en la adolescencia, luego la vida quiso que nos separáramos por muchos años, y por una coincidencia del destino, nos reencontramos después de casi veinticinco años de no saber el uno de la otra, o la otra del uno, como quiera verse. Durante todo este tiempo siempre me pregunté qué habría sido de su vida; hay personas que siempre están presentes por alguna u otra razón, y él era una de ellas. Lo que hace diferente esta historia, diferente entre comillas que no tengo en mi ordenador, es que mi amigo es un defensor de los derechos humanos de la diversidad sexual y lo es, entre otras cosas, porque él forma parte de este grupo de personas. Haberle reencontrado en el momento preciso, ha sido una experiencia enriquecedora y constructiva para mi vida: con él he continuado mi aprendizaje sobre la diversidad y mi transformación de cuadrada a redonda, no sólo porque debido a su trabajo él ha leído e investigado mucho y es una fuente científica sobre muchos temas, pero además porque es una fuente personal y de experiencia valiosa como referente en casos de estigma y discriminación. Conversamos durante poco más de dos horas, a pesar de que ambos no teníamos mucho tiempo, y comentamos la situación política actual de nuestro país, así como el tema de la doble moral: esa que se encuentra instaurada tan profundamente en la cotidianidad, a propósito de un post de una conocida de ambos en una red social. Esa doble moral, tan mencionada en nuestros talleres durante el intento de implementar la Educación Integral en Sexualidad en el sistema educativo nacional, esa doble moral que considero nos ha dañado tanto a nivel personal y social, esa doble moral que nos otorga el derecho de criticar, juzgar y hasta condenar a otras y otros, pero que no nos permite hacerlo hacia nosotros mismos, esa doble moral que hace que hablemos sobre lo que se debe hacer y cómo debe hacerse, pero que no coincide con nuestras conductas, en fin, esa dichosa doble moral que hace que, como en el caso de mi amigo, todas y todos aquellos que alguna vez le llamaron amigo, le invitaron a su casa, compartieron su mesa, bailaron en las fiestas con él, ahora no le acepten en una red social porque él representa una parte de lo que ellos consideran pecaminoso, incorrecto y prohibido, esa doble moral que no permite que puedan ver al ser humano, sino su orientación o preferencia sexual,
Y como coincidencia encuentro un experimento que realizaron en una escuela para enseñar a los niños el tema de la diversidad: les dieron varios huevos pintados de diferentes colores: por fuera diferente color, al quebrarlos todos lucían iguales: clara y yema. Me pareció un maravilloso ejemplo: por fuera podemos ser diferentes tanto física como emocionalmente, pero al final todos somos seres humanos... ¿permitirá nuestra doble moral entender esto? para algunas y algunos el camino será más largo porque existen muchas barreras que derribar, para otros y otras, afortunadamente va siendo más fácil... ojalá al final, todas y todos lo consigamos... por el bien de nuestra descendencia....
viernes, 22 de enero de 2016
Luchar en contra del estigma y la discriminación...
Y me refiero a la lucha interna y personal en contra de esos estereotipos y prejuicios instalados de manera profunda en nuestro inconsciente...esos que son necesarios superar en primera instancia para poder enfrentar al resto de la humanidad... Siempre he creído que la peor batalla que debemos librar es aquella en nuestro interior: en contra de nuestras propias ideas y sentimientos instalados desde edades tempranas, quizá sin pedirlo y sin quererlo.
Esto me ha venido a la mente debido a una reflexión personal, creo que a lo largo de mi vida y particularmente durante los últimos diez años he tenido la fortuna de conocer un mundo diferente: de estudiar, leer, viajar y compartir con muchas personas de diversas culturas y pensamientos, lo cual me ha ayudado a expandir mis ideas, a abrir mi mente hacia nuevas experiencias y formas de vida, a comprender que existen diversas maneras de existir y coexistir en este mundo y particularmente a que siempre existe: tu verdad, mi verdad y la verdad, por lo que esta transformación del cuadrado al redondo, como yo suelo materializar el cambio, ha venido a aportar una transformación maravillosa en mi vida. No obstante, debo confesar, me encuentro librando una lucha interna ante una situación personal que me reta cada día, cada hora, cada minuto... y lo paradójico es que está relacionada con la profesión a la cual amo con pasión; la salud mental. Porque claro, una cosa es estudiar y conocer toda la teoría y otra muy diferente, que te toque vivir una situación que has estudiado y de la cual aprendiste sólo lo malo: síntomas, signos, patología y farmacología de los temidos trastornos mentales que se encuentran clasificados minuciosamente en el DSM: Manual de diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales.
Poco a poco y en consenso con mi compañero de vida, hemos decidido compartir nuestra experiencia, siempre con mucho recelo y temor, pero con la convicción de que es necesario en primer lugar, derribar las barreras personales que nos impiden exponer con franqueza nuestra experiencia, con la esperanza de lograr aportar algo en esta lucha en contra del estigma y la discriminación de las llamadas enfermedades mentales. No obstante sigue resultando difícil desnudarse ante los demás, porque eso implica hacerse vulnerable y uno de los temores más grandes del ser humano es ser lastimado... de allí que el título de esta entrada: la lucha en contra del estigma y la discriminación es muy personal... algunos han logrado avanzar más y otros menos, otros muchos no han avanzado nada... no obstante este escrito es el primer paso ante este reto tan grande que la vida nos ha planteado y que esperamos, como muchos otros, poder superar con paciencia y perseverancia, y ante todo con la esperanza de aportar otro grano de arena en la formación de un mundo más humano y equitativo... continuaré...
jueves, 14 de enero de 2016
Viva la constancia...
Resulta que cuanto más me propongo ser constante, más se me complica. He pasado durante seis meses con miles de ideas en la cabeza sobre lo que escribir: tantas experiencias interesantes... finalmente me decido: abro el blog, empiezo a escribir con la determinación de ser constante, escribir por lo menos una vez a la semana es lo que me permite mis actuales condiciones y no obstante, pasa el tiempo y no he podido por alguna razón sentarme a escribir nuevamente... confieso que estoy bastante enojada conmigo misma... me ha pasado últimamente que me cuesta ser constante y ya no quiero justificarme más... es necesario realizar un ejercicio personal al respecto y es lo que me propongo compartir, con el riesgo de caer en la justificación, espero poder ser bastante objetiva conmigo misma.
El último año ha sido bastante complicado en muchas áreas de mi vida, el haber tomado la decisión tan importante de migrar a un país desconocido ha desencadenado una serie de experiencias positivas, pero otras no tanto... me he enfrentado con el reto de lidiar con emociones en sus versiones extremas como la tristeza, la ira, el enojo, la desesperación, la frustración, la desesperanza... no intento dar lástima, simplemente abrir mi corazón sobre esta experiencia. Cuando se toman decisiones importantes en la vida, nunca es posible medir el impacto total que esta decisión tendrá... se pueden anticipar muchas cosas, pero no la totalidad,, particularmente cuando no dependen de una sino de una serie de factores y personas externas. Pero no se confundan por favor, no me arrepiento para nada, ni mucho menos... cada día vivido ha sido una oportunidad para crecer y madurar, para ser una mejor persona, o al menos intentarlo y tristemente debo confesar que cuanto más leo las noticias de mi país, mientras más leo los acontecimientos importantes, más confirmo que, a pesar de todo o gracias a todo, estoy en el camino correcto.
Cuando llegué mi prima me dijo que una tardaba al menos cinco años en terminar de aterrizar y quizá otros cinco para terminar de adaptarse... sé que esto es tan subjetivo como las personas lo somos, no obstante, al compartir nuestros sentimientos de migrantes con mis compañeros de trabajo o de la escuela, una cosa es cierta: no importa que tan mal esté tu país, las condiciones deplorables en muchos aspectos, la falta de oportunidades, la corrupción, la pobreza, la inequidad y la desigualdad... un pedazo de nuestro corazón siempre está en la tierra que nos vio nacer, así que hoy pido por mi Guatemala y por su nueva etapa... mucha luz y esperanza para esa maravillosa tierra, porque una cosa es cierta: el orgullo que se siente cuando digo: yo soy GUATEMALTECA...
sábado, 2 de enero de 2016
A propósito de un nuevo año y la felicidad....
Un nuevo año inicia y con él nuevos propósitos... éste es uno de ellos. La experiencia de la migración ha acentuado, entre otras cosas, mi pasión por escribir, es algo que venía rumiando desde hace algunos meses y hoy finalmente he decidido concretar. Creo que es una necesidad profunda de comunicar lo que pasa por esta cabeza mía que nunca está tranquila... no tengo un tema concreto, son muchas ideas y muchos temas, así que espero poner orden al ir escribiendo. Debo realizar una confesión: no soy experta en esto de la tecnología, por lo que espero que las expectativas en ese sentido no sean muy altas, en fin, hoy me apetece escribir sobre una experiencia el último día de mi clase del curso de integración: la profesora nos dio un artículo titulado ¿Qué te hace feliz? el objetivo era leer y practicar el idioma... al finalizar ella preguntó a todas mis compañeras y compañeros: ¿Qué te hace feliz? :Was macht Sie richtig glücklich?. El escenario es el siguiente: somos alrededor de veinte estudiantes provenientes de veinte países diferentes tan variados como Túnez, Rusia, Somalía, Portugal, Italia, Siria, Turquía, Polonia, Pakistán, España y Guatemala, entre otros, de edades comprendidas entre los 20 hasta los 60 años, nos une únicamente la necesidad y el deseo de aprender el idioma del país que nos ha acogido para poder integrarnos a esta cultura y el hecho de que todos, sin excepción, hemos migrado por necesidad y no por gusto. La cuestión es que las respuestas fueron tan variadas como: mi familia, mis amigos, la comida, la bebida, el amor, una casa, un coche/carro, viajar, tener salud etc. Mientras yo pensaba para mis adentros: a ver... vamos despacio... ¿qué es la felicidad? ¿qué me hace feliz? ¿qué necesito para ser feliz? Vamos... que esa pregunta es bastante profunda para responderla así no más... si, y los que me conocen bien, me imaginarán haciendo gestos mientras analizo lo anterior y estarán pensando: claro, esta que no puede ser simple y ya... pues no, no puedo... es increíble lo que esta pregunta hizo cuestionarme... ensimismándome a tal punto que la profesora preguntaba y yo no escuchaba: Maria... Maria... was machts Du richtig glücklich? Inner Frieden respondí: Paz interior, tener paz interior... silencio, sentí algunas miradas de incredulidad... la profesora me sonrió y comprendió perfectamente lo que quería decir, quizá más que yo en ese momento. El problema ahora es que llevo dos semanas pensando ¿qué es la paz interior, cuándo la siento y cómo lo logro? pero ese es otro tema... ahora pregunto, a ti que me lees was machts Du richtig glücklich?
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