Y me refiero a la lucha interna y personal en contra de esos estereotipos y prejuicios instalados de manera profunda en nuestro inconsciente...esos que son necesarios superar en primera instancia para poder enfrentar al resto de la humanidad... Siempre he creído que la peor batalla que debemos librar es aquella en nuestro interior: en contra de nuestras propias ideas y sentimientos instalados desde edades tempranas, quizá sin pedirlo y sin quererlo.
Esto me ha venido a la mente debido a una reflexión personal, creo que a lo largo de mi vida y particularmente durante los últimos diez años he tenido la fortuna de conocer un mundo diferente: de estudiar, leer, viajar y compartir con muchas personas de diversas culturas y pensamientos, lo cual me ha ayudado a expandir mis ideas, a abrir mi mente hacia nuevas experiencias y formas de vida, a comprender que existen diversas maneras de existir y coexistir en este mundo y particularmente a que siempre existe: tu verdad, mi verdad y la verdad, por lo que esta transformación del cuadrado al redondo, como yo suelo materializar el cambio, ha venido a aportar una transformación maravillosa en mi vida. No obstante, debo confesar, me encuentro librando una lucha interna ante una situación personal que me reta cada día, cada hora, cada minuto... y lo paradójico es que está relacionada con la profesión a la cual amo con pasión; la salud mental. Porque claro, una cosa es estudiar y conocer toda la teoría y otra muy diferente, que te toque vivir una situación que has estudiado y de la cual aprendiste sólo lo malo: síntomas, signos, patología y farmacología de los temidos trastornos mentales que se encuentran clasificados minuciosamente en el DSM: Manual de diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales.
Poco a poco y en consenso con mi compañero de vida, hemos decidido compartir nuestra experiencia, siempre con mucho recelo y temor, pero con la convicción de que es necesario en primer lugar, derribar las barreras personales que nos impiden exponer con franqueza nuestra experiencia, con la esperanza de lograr aportar algo en esta lucha en contra del estigma y la discriminación de las llamadas enfermedades mentales. No obstante sigue resultando difícil desnudarse ante los demás, porque eso implica hacerse vulnerable y uno de los temores más grandes del ser humano es ser lastimado... de allí que el título de esta entrada: la lucha en contra del estigma y la discriminación es muy personal... algunos han logrado avanzar más y otros menos, otros muchos no han avanzado nada... no obstante este escrito es el primer paso ante este reto tan grande que la vida nos ha planteado y que esperamos, como muchos otros, poder superar con paciencia y perseverancia, y ante todo con la esperanza de aportar otro grano de arena en la formación de un mundo más humano y equitativo... continuaré...
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