jueves, 14 de enero de 2016

Viva la constancia...

Resulta que cuanto más me propongo ser constante, más se me complica. He pasado durante seis meses con miles de ideas en la cabeza sobre lo que escribir: tantas experiencias interesantes... finalmente me decido: abro el blog, empiezo a escribir con la determinación de ser constante, escribir por lo menos una vez a la semana es lo que me permite mis actuales condiciones y no obstante, pasa el tiempo y no he podido por alguna razón sentarme a escribir nuevamente... confieso que estoy bastante enojada conmigo misma... me ha pasado últimamente que me cuesta ser constante y ya no quiero justificarme más... es necesario realizar un ejercicio personal al respecto y es lo que me propongo compartir, con el riesgo de caer en la justificación, espero poder ser bastante objetiva conmigo misma.
El último año ha sido bastante complicado en muchas áreas de mi vida, el haber tomado la decisión tan importante de migrar a un país desconocido ha desencadenado una serie de experiencias positivas, pero otras no tanto... me he enfrentado con el reto de lidiar con emociones en sus versiones extremas como la tristeza, la ira, el enojo, la desesperación, la frustración, la desesperanza... no intento dar lástima, simplemente abrir mi corazón sobre esta experiencia. Cuando se toman decisiones importantes en la vida, nunca es posible medir el impacto total que esta decisión tendrá... se pueden anticipar muchas cosas, pero no la totalidad,, particularmente cuando no dependen de una sino de una serie de factores y personas externas. Pero no se confundan por favor, no me arrepiento para nada, ni mucho menos... cada día vivido ha sido una oportunidad para crecer y madurar, para ser una mejor persona, o al menos intentarlo y tristemente debo confesar que cuanto más leo las noticias de mi país, mientras más leo los acontecimientos importantes, más confirmo que, a pesar de todo o gracias a todo, estoy en el camino correcto.
Cuando llegué mi prima me dijo que una tardaba al menos cinco años en terminar de aterrizar y quizá otros cinco para terminar de adaptarse... sé que esto es tan subjetivo como las personas lo somos, no obstante, al compartir nuestros sentimientos de migrantes con mis compañeros de trabajo o de la escuela, una  cosa es cierta: no importa que tan mal esté tu país, las condiciones deplorables en muchos aspectos, la falta de oportunidades, la corrupción, la pobreza, la inequidad y la desigualdad... un pedazo de nuestro corazón siempre está en la tierra que nos vio nacer, así que hoy pido por mi Guatemala y por su nueva etapa... mucha luz y esperanza para esa maravillosa tierra, porque una cosa es cierta: el orgullo que se siente cuando digo: yo soy GUATEMALTECA...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario