Hay días en que la distancia se hace más grande y duele... esos días en que hay situaciones difíciles del otro lado y desde aquí lo único que se puede hacer es escuchar, escuchar y escuchar... esto es particularmente difícil para una persona como yo, que sentimos el deber de hacer siempre algo por los demás. Digamos que desde niña empecé a darme cuenta que tenía, lo que yo consideraba, un imán para que las personas me buscaran y me contaran sus problemas o me pidieran consejo, pero el asunto también era que sentía yo la necesidad de ayudarles a resolver. Reconozco que muchas veces no lo hice de la mejor manera, no era yo particularmente suave al momento de decir las cosas, eso es algo que sólo con el tiempo he aprendido, y aún me cuesta... claro, no en el ámbito terapéutico, o al menos eso espero. Con el tiempo descubrí lo que era mi pasión: la psicología como ciencia... aunque no haya sido mi primera opción al estudiar en la universidad, por otras razones, pero siempre la tuve en mi corazón y por eso en cuanto pude, finalmente me dediqué a estudiar, aprender, conocer y así poner en práctica de manera más profesional. Hace algunos años descubrí que mi nahual me señala como sanadora y coincidentemente mi numerología dice que soy salvadora, lo cual, como todo en la vida, tiene sus pros y sus contras, y encontrar el equilibrio es lo que algunas veces me desequilibra... contradicciones de la vida... o de mi persona.
El caso es que estos últimos días todas estas ideas me han dado muchas vueltas por la cabeza y mi corazón está triste: mi papá está enfermo, su enfermedad nos tomó por sorpresa hace poco más de dos años al ser todo repentino, son esas cosas que una nunca se espera, particularmente cuando mi papá fue siempre una persona tan activa y tan dada a ayudar a los demás y estar allí siempre para todo y para todos. En el momento que empezó el calvario de visitas a médicos, unos decían una cosa, otros otra, y cambiamos de medicinas y doctores como cambiar de ropa cada día, creo que ha sido muy difícil aceptar que hay cosas que no se pueden detener y más aún cuando el deterioro empezó a ser evidente, coincidía entonces con que tomaba yo un curso sobre nuevas masculinidades y eso me ayudó a ver a mi papá desde otra perspectiva: como hombre construido socialmente en nuestra Guatemala, fue un proceso doloroso pero bastante gratificante que al final me permitió ser más objetiva sin influir en mi amor por él, pero entonces empecé a pensar en sus emociones y sentimientos ahora, al estar enfermo y como esto le iba a permitir vivir su proceso desde su ser hombre. Durante todo este tiempo he estado yo más pendiente de esto que del avance de su enfermedad y el deterioro de su cuerpo, principalmente porque su mente esta intacta, lúcida, y sin embargo su cuerpo ya no le responde.
Me duele no poder estar cerca y abrazarlo, pero más me duele no poder hablar con él porque me cuesta entenderle: ha perdido la facultad de hablar claramente y por teléfono la comunicación se complica... me duele no poder comunicarme fluidamente... me duele el no saber si él realmente entiende lo que yo le quiero decir, me duele su frustración de sentirse inútil, me duele mucho su dolor y es por eso que en estos momentos la distancia se hace aún más grande... espero que en estos momentos nuestros corazones puedan comunicarse de mejor manera de lo que lo hacen nuestros cuerpos y espero que la vida me de la oportunidad de poder revertir lo que ahora duele por la distancia....
El amor acorta distancias... Siendo un lenguaje universal rompe cualquier barrera... Cada ser en esta tierra tiene un propósito de vida q debe cumplir... Y su padre le ha dado la sabiduría necesaria para que su legado de ayuda llegue a otros lugares...
ResponderBorrarHasta ahora tengo tiempo para leer tus pensamientos en tu blog. No sabía lo de tu papá. Que difícil para ti estar tan lejos de él en estos momentos. Fuerza Lola y un abrazo. Wendy
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